domingo, 4 de enero de 2015

Si tras leer este artículo, necesitas consultarme, llama al telf. 662061250

Si el acoso moral o sexual en el ámbito laboral ya es un tormento para el trabajador, más le pesa aún cuando se decide tomar medidas, denuncias o demandas judiciales. Sin embargo, llegado el caso, no queda más remedio que armarse de valor y atacar de frente y sin titubeos.

Escribo este artículo para las personas que están atravesando una situación de este tipo, con el fin de darles información para que sepan cómo actuar y a qué atenerse en cada momento.

Lo cierto es que los trabajadores víctimas de acoso se preocupan de forma aprensiva, y es lo lógico, puesto que estos problemas de este tipo no son nada agradables. Sin embargo, menos agradable resulta no hacer nada seguir trabajando en condiciones tan nefastas, por lo que hay que coger el problema con filosofía y superar los trámites legales para solucionarlo.



Soluciones pacíficas
Existen varias posibilidades de solucionar el acoso de forma pacífica y "amistosa" con la empresa, siempre que el acosador no sea el propio empresario, en cuyo caso hay que atacar de frente. No obstante, antes de hacer nada, lo primero es la necesidad de contactar con un abogado, no solo para actuar de forma adecuada, sino también para conseguir la garantía de indemnidad frente a las posibles represalias por parte de la empresa (sanciones, despidos…). Con la garantía de indemnidad, el trabajador quedará blindado contra posibles despidos improcedentes de la empresa, pues éstos se considerarían nulos y se le readmitiría en su puesto de trabajo.

A partir de ese momento, pueden iniciarse los diálogos con la empresa. Tal vez la primera vía de entrada sea hablar con los superiores jerárquicos o con el jefe, y presentarles una queja por escrito, para que quede constancia.
Si el acosador es un jefe, esa posibilidad queda descartada. En ese caso, hay que formular una demanda judicial directamente, a la vez que se solicita la puesta en marcha de los instrumentos internos de la empresa: por ejemplo, los protocolos de actuación contra el acoso moral o sexual, que existen en algunas empresas y que vienen reconocidos en algunos Convenios colectivos. En estos protocolos participan también los representantes de los trabajadores.

Si no existe protocolo interno, no ocurre nada, el empresario tiene que tomar medidas de planificación, prevención, vigilancia e intervención contra el acoso. Aunque muchas veces se ignora, el trabajador tiene derecho a una protección activa en materia de prevención de riesgos laborales (y el acoso es un riesgo laboral –psicosocial-). De esa protección se tiene que hacer cargo la empresa (controles médicos, test de riesgos psicosociales, etc).

La empresa deberá pues tomar todas las medidas pertinentes para atajar el problema: cambio de puesto de trabajo, sanción o despido del acosador, etc.
La actitud pasiva o de indiferencia por parte de la empresa, es un incumplimiento tan grave como el propio acoso.

Si no hay vía de solución pacífica del acoso
Si la mediación para solucionar el acoso no funciona, porque el acosador es el propio empresario. O en caso de que la empresa permanezca indiferente frente a las quejas y denuncias del trabajador, deben ponerse en marcha los mecanismos judiciales.

Poner una denuncia en la Inspección de Trabajo no es muy buen comienzo, no es demasiado efectivo, por la tardanza de los inspectores y por la dificultad de la prueba (en el juicio la prueba es más sencilla). Además, los Inspectores de Trabajo se apartan cuando existe un procedimiento judicial en marcha.

Así pues, lo más recomendable es presentar una demanda en el Juzgado de lo Social, mediante la cual el trabajador puede optar por dejar el trabajo de forma retribuida y con derecho a paro (al contrario que si dimite voluntariamente) o simplemente solicitar una indemnización y cese del acoso.

La rescisión del contrato de trabajo es una de las alternativas más elegidas por los trabajadores que sufren acoso, ya que quieren dejar la empresa, y además, tienen derecho a la indemnización máxima prevista por la Ley (45/33 días por año trabajado), sin perjuicio de la tutela de los derechos fundamentales del trabajador que puede dar lugar a una segunda indemnización civil por los daños causados. Con lo cual estamos hablando de dos indemnizaciones.

Si no se quiere dejar el trabajo, puede solicitarse únicamente que un Juez condene a la empresa a cesar en las conductas de acoso junto al pago de una indemnización civil.

Lo bueno de este tipo de demandas es que la carga de la prueba se invierte, por lo cual el trabajador no tiene que presentar toda una batería de pruebas irrefutables, sino que debe presentar indicios suficientes para que el Juez aprecie la situación de acoso, y a partir de ese momento, la prueba recaerá sobre la empresa, que deberá demostrar de forma suficiente que la situación de acoso no existe.

Las demandas por acoso gozan de sumariedad y preferencia en el Juzgado, por lo cual se evacuan con mayor rapidez que otras demandas. Aún así la lentitud es insoportable, en Castellón los juicios tardan en salir unos 8 ó 9 meses en salir. Durante ese tiempo el trabajador tiene que seguir trabajando en la empresa, lo cual puede resultar bastante incómodo en algunos casos, aunque siempre tiene la posibilidad de coger una baja laboral por las consecuencias del acoso, y de esta forma evitar exponerse a situaciones que le crean ansiedad y disgusto.

Finalmente, queda recordar que si precisáis la ayuda de un abogado especializado en acoso, en la cabecera de este blog tenéis mis datos de contacto. Atiendo en Castellón y Valencia.



Deja un comentario

Subscribe to Posts | Subscribe to Comments

Lo más leído

Con la tecnología de Blogger.

- Copyright © Abogado Laboral en Castellón - Profesionales en la defensa de tus derechos - Aviso Legal