miércoles, 29 de octubre de 2014

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Simular una enfermedad o realizar actividades incompatibles con la misma son dos causas de despido disciplinario, por lo que la empresa tiene permitido echar al trabajador sin abonarle ninguna indemnización (aunque siempre el finiquito). Esto es así porque mientras el trabajador está en situación de incapacidad temporal la empresa sigue soportando costes en la cotización de ese trabajador, así como en caso de necesidad, tiene que pagar otra nómina y cotizar por un trabajador que le sustituya. Por tanto, simular una enfermedad es un fraude de cara a la empresa y a la Seguridad Social llamado "transgresión de la buena fe contractual", que la legitima para realizar el despido disciplinario.

De modo que se pueden dar dos situaciones:
- El trabajador está simulando una enfermedad inexistente.
- El trabajador está realmente enfermo, pero aún así realiza una actividad incompatible y contraproducente para su recuperación.

Estos hechos transgresores de la buena fe, suelen demostrarse por la empresa gracias a los servicios de un detective privado que investiga al trabajador que supuestamente realiza actividades incompatibles con su enfermedad, ya que de no existir pruebas sólidas el trabajador tiene las de ganar, porque no es posible un despido huérfano de toda prueba.

Por tanto, la empresa deberá demostrar la realización de la actividad que se supone incompatible o contraproducente, y el trabajador deberá demostrar (o por lo menos alegar y dejar en manos de una decisión judicial) que las actividades realizadas son compatibles y no son perjudiciales para su recuperación.

Claro que no toda enfermedad debe restringir la vida cotidiana del trabajador. Algunos diagnósticos son compatibles con la realización de ciertas actividades, e incluso éstas pueden llegar a formar parte del tratamiento. Especialmente en incapacidades temporales por patologías psicológicas (ansiedad, depresión, etc., que siempre causan más controversia entre trabajador y empresa), los profesionales de la salud mental suelen recomendar la realización de actividades lúdicas u ociosas, por ejemplo, véase esta sentencia sobre un trabajador despedido por entrenar a unos chavales en un equipo de fútbol cuando su diagnóstico era un trastorno depresivo. 

Tampoco supondría una simulación de enfermedad o la realización de una actividad incompatible: salir a tomar algo con los amigos, etc. Se trata de actividades comprendidas dentro de la conocida "terapia ocupacional" y que no sólo están permitidas, sino que ayudan al paciente a mejorar y recuperar su salud mental.

Otras enfermedades físicas sí que limitan más al trabajador a la hora de realizar actividades complementarias, siempre que estas puedan entenderse perjudiciales. En cualquier caso, hay que analizar las características del diagnóstico del trabajador, su situación de forma individualizada, y las características de las actividades realizadas, de modo que se puede llegar a la conclusión sobre si éstas son o no incompatibles con su situación de incapacidad temporal.

Para entendernos, estar enfermo no significa que el trabajador no pueda salir ni siquiera a hacer la compra, puesto que las actividades propias de la vida cotidiana que necesitan la atención, se entiende que no perjudican la salud del trabajador.


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  1. Para probar la simulación de una enfermedad suele contratarse un detective privado que investigue y demuestre hechos que prueben ello.

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