jueves, 2 de octubre de 2014

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El acoso laboral es un fenómeno creciente, aún más cuando el mercado laboral se encuentra en una situación de destrucción y precarización del empleo. Las fricciones entre compañeros de trabajo, y entre jefes y subordinados se acrecienta debido a la incidencia de la crisis económica que pone en riesgo los negocios y los puestos de trabajo.

Cuando un trabajador sufre acoso laboral debe tomar medidas para solventarlo y seguir trabajando pacíficamente en la empresa, o bien poner tierra de por medio y salir de la empresa, eso sí, con una indemnización equivalente a la de despido improcedente, y con derecho a paro. Además, en caso de que los daños sean de entidad suficiente, e incluso en el caso de que no hayan dejado secuelas permanentes, también puede solicitarse una indemnización civil.


Posibles reacciones frente al acoso
Frente al acoso, el trabajador tiene diversas alternativas que puede adoptar, bien para quedarse en la empresa, o bien para salir de ella. Y las acciones que a continuación se exponen, son tan aplicables para el acoso moral (mobbing) como el acoso sexual.

1. Protocolos internos de actuación frente al acoso. En algunas empresas, -e incluso se recoge en algunos convenios colectivos-, el trabajador tiene a su disposición un protocolo de actuación interno frente al acoso. Es decir, un procedimiento que sigue la propia empresa para buscar solución al acoso laboral. Lo único que debe hacer el trabajador es interponer quejas y pedir que se active el protocolo. Hacer caso omiso y no cumplir con el protocolo, es un incumplimiento grave, especialmente por lo que conlleva en materia de riesgos laborales. No obstante, si el acosador es el propio empresario, este no será un buen método para solucionar el problema, en ese caso existen otras alternativas que se exponen a continuación.

2. Denuncia a la Inspección de Trabajo. Otra posible actuación frente al acoso laboral es la denuncia frente a la Inspección de Trabajo, que deberá vigilar el cumplimiento de las normas laborales, donde el empresario tiene obligación de prevenir, vigilar e intervenir frente al acoso. Algunas veces mediante el protocolo que hemos descrito en el punto anterior.

Además, acosar a un trabajador conlleva una sanción por infracción muy grave, así que la empresa puede ser sancionada por los Inspectores de trabajo con varios miles de euros.

Sinceramente, algunas denuncias que he puesto con algunos de mis clientes por motivos de este tipo, no me han dado buenos resultados, los Inspectores de trabajo han pasado por encima del problema, sin ser de ninguna ayuda. Así que no es una vía muy recomendable.

3. Demanda por tutela de derechos fundamentales. La dignidad, es un derecho fundamental reconocido en nuestra Constitución, e íntimamente ligada a otros conceptos como el honor. La categoría de derecho fundamental, brinda al trabajador de mayores garantías para protegerse contra el acoso. Los juicios por acoso son "sumarios y preferentes", se celebran con la intervención del Ministerio Fiscal, y los plazos son más cortos que para el resto de procedimientos.

Además, la lesión de un derecho fundamental da derecho al trabajador a una indemnización civil, por los daños morales causados, que se suma a otras posibles indemnizaciones que puedan concurrir, por rescisión del contrato, por incapacidad permanente, etc.

4. Rescisión del contrato. Un trabajador víctima de menosprecios, hostigamientos, humillaciones, ninguneos, ofensas verbales, etc., tiene derecho a solicitar la extinción de su contrato de trabajo, con derecho a cobrar la indemnización máxima que prevé la Ley, y a solicitar el derecho a cobrar la prestación por desempleo.

Lo malo que tiene este tipo de acción judicial, es que el trabajador está obligado a seguir trabajando en la empresa donde está siendo acosado, hasta que salga una sentencia que dé por extinta la relación laboral, lo cual puede tardar algunos meses. En este caso, si el trabajador sufre malestar en el trabajo, puede solicitar la incapacidad temporal (la baja laboral), y en caso de acosos graves, puede solicitarse al juez que tome medidas, e incluso que exima al trabajador de su obligación de asistir al puesto de trabajo.


Garantía de indemnidad
El acoso laboral es un problema serio que afecta al trabajador. Por ello, éste debe tener la oportunidad de denunciarlo con todas las garantías de las que ampara la Ley. Esto significa que si el trabajador ha tomado medidas judiciales, o se está preparando para ello (ha contactado con un abogado, ha presentado queja en la empresa, o ha interpuesto una denuncia en la Inspección de trabajo), queda blindado frente a posibles represalias de la empresa.

Esto significa que la empresa no podrá realizar un despido contra el trabajador, aunque sea improcedente y así lo reconozca, porque este despido sería declarado nulo, y la empresa, además de las indemnizaciones (una o varias) que tendría que pagarle al trabajador por el acoso, debería pagarle los salarios de tramitación, que son aquellos dejados de percibir desde que se produce el despido hasta que se dicta sentencia.

La garantía de indemnidad, por cierto, también es un derecho fundamental.


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